Como las preguntas que quedan en el aire sin responder. Como
las mañanas que se despiertan con la niebla, o las hojas de los árboles a punto
de caer. Así está mi temor. Y al acecho del mundo que espera inexorable su
posición. Una vez más.
Y así estoy yo. Cuando te veo tan guapa, sin miedos ni
justificación. Sin preguntas vacías, sin buscar las respuestas desmedidas de lo
que podría ser. O de lo que no será. Porque da igual; Vives. No miras atrás
mientras yo me pierdo en un sinfín de pensamientos y secretos sin fondo que no
llegan a ningún lugar. Como la boca que ansía el beso que no se da. Como el
viento que se apacigua cuando necesita silbar. Y así estoy yo. Perdido en el
camino de la cronicidad, de los pasos distraídos y las batallas por encarar. De los sueños que no puedes palpar, porque no
están hechos para ti, quizás. O sí.
Gris. Así están mis miedos. Que mientras lucho, la vida a mis anhelos
va a circuncidar. Y muero en vida soñando sin soñar. Respirando con el ápice del
aliento de quien sabe que mañana morirá. Y tú tan guapa, ajena a la guerra que he de
batallar. De la respiración entrecortada, de las lágrimas por derramar. De los
porqués sin respuesta. Y yo, queriendo compartir tu sonrisa.
Y así estás tú, ajena.
Y así estoy yo. Con mis pulmones y mi corazón en la mano. Como las preguntas en el aire que quedan sin
respuesta. Una vez más.
Chica Salada

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