¡Bienvenid@s!

Gracias por dedicar un momento a pasear por estas letras.
Podéis seguirme también en:
Facebook: Besos que Saben a Sal
Instagram y Twitter: @Chica_Salada

¡Nos leemos!

jueves, 23 de enero de 2014

Salomé

Sabes que me gusta hacerte de rabiar. ¿Qué clase de hermana  mayor sería si no?  Me espero al último momento para mandarte mi dedicatoria. Para que leas en unas cuantas líneas todo lo que llevo guardado de ti en el corazón. (Miento, no todo, eso no se puede plasmar en ningún sitio material)

Hoy ha sido un día raro al no poder despertarte de la cama con un  “¡¡¡FELICIDADES!!!”  y tirarme a ti  y romperte a besos. De esos pegajosos  que tanto odias cuando estamos juntas. Pero que echas de menos aunque no lo reconozcas.

Que hoy ha sido un día raro. Porque cada una estamos inmersas en nuestras cosas. Forjando nuestras cortas (y no tan cortas) vidas, una lejos de la otra. Pero en el corazón de cada una.

Yo, buscándome un futuro en Madrid. Cuando nadie me lo iba a decir. Y tú, cumpliendo 17. Cuando hace nada te enfadabas por muñecas, cuando aún tengo marcado tu recuerdo viendo los teletubbies antes de ir a la guarde. Y ya casi mayor de edad. Casi.

Creo que no tendré vidas enteras para darte las gracias. Porque eres mi hermana pequeña, de la que he cuidado y a la que consuelo. A la que abrazo y a la que aconsejo. Pero también eres mi hermana pequeña, la que me cuida y me abraza cuando necesito me quedo sin aliento. Con la que he llorado y la que me ha animado como poca gente ha sabido hacerlo.

Tengo marcados a fuego ciertos momentos en los que  un abrazo nuestro ha valido por más de 1000 palabras.  Cuando volviste de Galicia.  Hace un año en el Hospital.  En el tanatorio por el abuelo…. Podría citar y recordar miles de momentos en los que tu simple presencia ha apaciguado mi desconsuelo. Tenerte cerca y abrazarte es como abrazar a mi otro yo, mi otra mitad. Y ese sentimiento es imposible de reemplazar.

Eres mi hermana pequeña, en edad. Pero eres mucho más madura de lo que podría nadie apreciar (no te lo creas!).  Eres consciente de muchas cosas difíciles de ver en la adolescencia. Difíciles de vivir día a día. Y tú no solo las vives, si no que las superas. Creces y sonríes y eres consciente  y  te haces cargo de lo que  llegue. Y eso te hace grande, muy grande.

Y por eso te miro y no veo a mi hermana pequeña. Veo a algo así como otro yo, una Sofía paralela, llamada Salomé. Porque somos tan parecidas, tan inseparables, con tanto amor entre nosotras, tan únicas… (No me extraña que la gente nos confunda).

Y sólo quiero que sepas que te adoro. Y que pese a los enfados y los ataques de ira, las palabras hirientes y a que sigamos enfadándonos como niñas… Te quiero más que a mi misma. Y no lo digo por decir. Quiero con toda mi alma que seas feliz, que consigas lo que te propongas y que te cuiden de verdad, como te mereces. Y se me llenan los ojos de lágrimas al pensar en ti, dentro de unos años. Con tu carrera, tu pareja y tu vida hecha, con tus proyectos y tus metas. Y solo quiero que sepas, que SIEMPRE, lejos o cerca, en lo fácil o en lo difícil, con más o menos fuerza…. SIEMPRE, SIEMPRE ESTARÉ AQUÍ.

Eres mi otra mitad. NUNCA LO OLVIDES.


TE QUIERO.














Sofía Reguillos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario