Y cuán difícil a veces resulta cada paso en ese camino. Mirar al lado y vernos solos, desamparados, o tan acompañados de multitud de gente que nos agobiamos. El cansancio de caminar, pero la motivación de llegar a la meta final. Vislumbrar el horizonte y caminar, y caminar...
Pero el camino es eso; dar un paso, y otro, y otro más. Me pregunto por qué a veces se nos olvida que esos pasos...también los hay que disfrutar.
Se nos olvida que la vida no está sólo para llegar a una meta final, personal o profesional, si no para vivir con intensidad cada uno de esos pasos que somos capaces de dar. Trasladar las grandes y lejanas expectativas a metas pequeñas que podemos afrontar, que podemos vivir intensamente, que podemos saborear.
En un mundo donde la filosofía del consumo se va haciendo cada vez más importante, donde las relaciones sociales cada vez son más amplias y más superficiales, donde el protagonismo se lo lleva quien tiene la fama, el más guapo, y no el que tiene su mundo interior más desarrollado... en un mundo donde la palabra CRISIS está marcada a fuego en nuestro pensamiento, donde las expectativas de progreso social y económico cada vez son más negativas.... Se nos olvidan los pequeños pasos, los pequeños placeres del día a día. Las conversaciones, las charlas, los momentos con los demás, y los momentos para uno mismo. Los momentos para leer un buen libro o saborear un rico café. Los momentos para escuchar una canción sin pensar en nada, tocar las cuerdas de una guitarra, pasear, hacer deporte...disfrutar de ti mismo. Momentos para dar a un amigo una palmada en la espalda, disfrutar realmente de una charla, reir, soñar, bailar, cantar, abrazar, acariciar, besar. Momentos en los que liberar la mente de las preocupaciones que tenemos marcadas a fuego, de las altas expectativas que nos ponemos, del sufrimiento al que nos empeñamos constantemente en recordar.... Momentos para disfrutar. Para soñar y reir. Para vivir.
Dejemos atrás las grandes preocupaciones. Dejemos durante algunos momentos de nuestro día a día, de pensar a lo grande para centrarnos en lo pequeño. Dejemos de martillearnos con la crisis, con los problemas económicos, con los problemas de salud o de relaciones sociales, de si tenemos pareja o no , de si encontramos o no el trabajo de nuestros sueños, o si quiera si encontramos trabajo. Intenetemos dejar de depender de pastillas para dormir y conciliar el sueño, e intentemos vaciar nuestra mente de oscuros pensamientos. La negatividad lleva a la negatividad, y el optimismo lleva a la felicidad. Y centrarse en la felicidad, lleva a tener una vida feliz. ¿Acaso no es lo que deseamos todos?
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Pese a todos los obstáculos, pese a todas las altas expectativas....centrémonos en las pequeñas cosas que nos hacen feliz. En todas y cada una de las cosas que nos salen bien, que nos gustan, que nos hacen sentirnos en paz con nosotros mismos y con los demás..... En los pequeños pasos del camino que estamos dispuestos a dar =)
