Que mis dedos no surcan las líneas silenciosas de tu cuerpo.
Que mi piel no se estremece ni se arquea mi espalda con el roce de tu aliento.
Hace tiempo abandoné las cicatrices de un pasado que no existe. De un futuro incierto que se desmorona con el simple pensamiento de la realidad. No lo quiero.
Quiero amanecer con olor a café en la cocina, con tu cuerpo desnudo en el lado de la cama, con las sábanas desordenadas, sin prisa. Con tus labios besando hasta el ínfimo secreto de... mi pensamiento.
Y es que, las chicas de hoy ya no creemos en las perdices y los cuentos. Los príncipes son aquellos que nos aguantan, nos piensan y nos abrazan. No los que nos prometen amor eterno. Los que nos hacen un café por la mañana y nos despiertan con un mar de pasión y besos.
Chica Salada

No hay comentarios:
Publicar un comentario