Nos miramos al espejo. Nosotros mismos somos quienes miramos al mundo con sesgos, los que imponemos etiquetas y límites que nos dejan indefensos. Nadie corta más las alas que las cuchillas de nuestras propias palabras. De nuestros pensamientos. Alimentamos nuestro ego defendiéndonos en corazas que nos protegen. De los demás. Del mundo. De lo incierto. Y nos quedamos quietos. Se nos olvida qué hacemos, lo que íbamos persiguiendo.
Pero yo os digo, que volvamos a mirar con ojos motivadores al Destino. El ser humano no es humano si no tiene propósitos y sueños, si no pelea por algo, si no busca un camino. Nada llena más que saber que vas persiguiendo una meta, una vocación... Lo que realmente te hace sentir vivo. El que camina, tropieza y se levanta aunque haya caído. El que se despierta cada mañana con un propósito, con una sonrisa, con un objetivo. El que marca la diferencia, el que anhela, aprehende y sueña. El que frena para coger aire. Ese es aquel que vive y se siente vivo. El que lucha por sus sueños.
El que construye su camino.
Chica Salada
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