Entre borracheras y resacas. Entre humos y cervezas. Entre los bares y acordes de guitarras... Se escapa el tiempo entre las yemas de mis
dedos.
Y como los escaparates mojados por las gotas de la lluvia, mis
anhelos, como yo ahora, sin paraguas. Empapados, sin bailar míticamente la canción
que suena en mis oídos emborronada. Dejándose ser. Queriendo ser. Sueños e
ilusiones que se ven gris en un día soleado.
Indecisión, la llaman. Cuerda floja. Trasbordo de trenes que
no frenan, que no esperan… y son viajes
largos. Cruces de vías. Puntos de
inflexión en la vida que tampoco tiene mucha intención de esperar a que te
decidas. Intersección de ideas contrapuestas, expectativas
discordantes y de nuevo, anhelos. Sueños grises con ganas de colorearse.
Sentimientos y razones. Contraposiciones. Debates con uno
mismo y con el exterior. ¿Y qué hago yo? Si no se qué hacer con mi vida. Con
mis pasos, que se dirigen a un callejón que parece sin salida. O no. Y de
nuevo, cruces. Y trenes. Caminos que no
sabes si atravesar o no.
Decisión, la llaman. Echar un pie adelante. Y otro más. Cruzar. Decidir. Coger el tren.
Que no sé si volverá a pasar. Aprovechar
el momento. La ocasión. Desafiar al
Destino. Querer ser. Control.
Coger un paraguas.
Chica Salada

No hay comentarios:
Publicar un comentario