Aún llegan postales procedentes de una guerra que acabó hace
tiempo. Llegan desde la trinchera del olvido, desde los escombros de lo que juntos,
una vez construimos.
Aún llegan postales que anuncian el sonido atronador de las
bombas, y la destrucción teñida de desolación y castigo. Y yo oigo el estruendo.
Y me tapo los oídos.
Aún llegan postales escritas con la tinta de lo que una vez
fuimos. Emborronadas con la sangre y el sudor que apostamos en algo que ya no
existe, que ya no es. Que está ya extinto.
Aún llegan postales con el olor a dinamita que se quedó
impregnada en mi piel. En mis sábanas. En los jirones de ropa que utilizamos para
taparnos las heridas. Torniquetes para que no dolieran. Para no sentir
el desabrigo.
Aún llegan postales sin firmar. Con tu nombre grabado en los
besos, en los labios. En el carmín que ocultaba tu silencio perdido, esperando,
a la retaguardia, besando sin besar. Anunciando lo que aún no estaba escrito.
Aun quedan postales solitarias, que llegan cabizbajas, una a
una. Obligándome a recordar. Martilleando mis memorias con la esencia de tu calor
enemigo, que en este tiempo de guerra tanto anhelo y necesito.
Y aún espero yo, soldado, postales con buenas nuevas. Y
aunque la guerra ha acabado y aunque no vuelvas, aquí estoy yo, aún, esperando
en tu trinchera. Sintiéndome cada vez menos vivo.
Chica Salada
Que bueno chica salada!!!! Guapa!!
ResponderEliminarGracias, Mario! :)
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