Vende su cuerpo anhelando caricias en el alma,
buscando abrazos entre sábanas mojadas,
besos que en realidad...escuecen como llagas.
Amaneceres sin sol entre guerras de almohadas.
Noches de lluvia de estrellas, apagadas.
Buscando el amor donde sólo orgasmos y caricias regala.
Noches de incertidumbre entre humo y bonitas palabras,
emociones contenidas entre copas y guitarras.
Sentía la ciudad tan fría, añorando otras miradas.
Cada noche encuentra calor en otros brazos que la abrazan.
Podrá vender su cuerpo, sus caricias y su mirada
pero ella sabe, siente, que su corazón... pertenece a otra alma.
Chica Salada

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