Podría decirte que aún guardo en el aireel eco de tus susurros a nada y a nadie,
aún guardo en mis sábanas tu olor impregnante
aún busco por las calles la silueta de tu espalda.
No entiendo las metáforas de los bares
podría ser feliz, pero no me sale
porque desde hace meses no entiendo el arte,
en él no te encuentro. Me sabe a nada.
Y tenía tanto que contarte
en mi cama aún puedo recordarte.
Mis manos no pueden acariciarte.
Mis labios no pueden besar tu espalda.
Está ahora todo tan distante,
mi cuerpo anhela encontrar el alma.
Tan raro que se ha marchado, caminante...
Ansía tu llegada.
Chica Salada
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