¡Bienvenid@s!

Gracias por dedicar un momento a pasear por estas letras.
Podéis seguirme también en:
Facebook: Besos que Saben a Sal
Instagram y Twitter: @Chica_Salada

¡Nos leemos!

miércoles, 24 de abril de 2013

Una vida con Fibrosis Quística



Ella miró hacia la cuesta y suspiró. Supo que le iba a costar subirla. El resto corrió cual almas que lleva el demonio, y pronto se encontraron arriba. Ella, no. A duras penas conseguía seguir para adelante, le faltaba el aire y se ahogaba. Por un momento creyó que su cabeza iba a estallar. “¿será la falta de oxígeno?”, le dio igual. Siguió subiendo. Cuando llegó, jadeante, no se lo pensó y se tiró en el suelo. Aún sentía la presión en la cabeza y en el pecho “por Dios que se pase pronto”, pensó. Poco a poco se fue pasando.

Empezaron a hacer la lumbre. Habían preparado carne para hacer barbacoa. La verdad es que le apetecía un montón pasar ese día en la montaña, aunque sabía que debía volver pronto a casa para hacer la fisioterapia y los aerosoles. “Qué coñazo. En fin, es lo que toca. Seguro que si lo hubiera hecho esta mañana no me habría ahogado tanto”.

Ayudó a sus amigos a preparar. Estaba feliz. Todos lo notaban. Volvía a ser ella misma y a sonreir.
- Joder como has cambiado, de unos días atrás a aquí.

“Normal- pensó- estoy AQUÍ”. Disfrutar del momento presente era una de las cosas que había aprendido en su día a día. Hacía unas semanas había estado en el hospital, aislada, con tubos y vías por todas partes y a penas sin poder moverse de la cama. “Ahora estoy al aire fresco, sin necesidad de oxígeno para respirar, con mis amigos comiendo barbacoa sin que me duela la tripa y sin preocuparme de nada más…. ¿qué más puedo pedir?”

Volvió a la realidad. Sus amigos habían empezado a discutir sobre el trabajo y el empleo. Sobre si tendrían que marchar al extranjero o si estaban en condiciones de pedir un crédito. El tabaco había subido y la marihuana era cada vez más difícil de conseguir... Ella se quedó perpleja, si solo tenían 17 años. “Ufffff… me supera. Voy a dar una vuelta”.  Los amigos que tenía, que padecían lo mismo que ella, no se preocupaban de esas cosas tan banales a esa edad. Vivían intensamente el presente, y eran bastante más maduros de lo que aparentaban ser... Cómo los quería, aunque estuvieran lejos.

Caminó por la montaña. Le gustaba sentir el aire fresco y la naturaleza. Era tan puro. Recordaba como cuando era pequeña sus padres la llevaban a aquellos lugares, para que corriera, jugara y saltara, se divirtiera y riera, mientras ellos la observaban sonrientes viendo como su niña era feliz. A penas le habían dado 5 años de vida y sin embargo iba creciendo por momentos, sana, sin grandes baches... Era más de lo que podían pedir.

Suspiró. No hacía más de medio día que no los veía y casi echaba en falta a sus padres, y a su hermano pequeño. No era dependencia emocional, era un sano apego. Siempre le habían enseñado a ser responsable e independiente: además ella adoraba serlo.  Caminando, encontró un árbol donde le encantaba subirse de pequeña “seguro que aún puedo”. Tosió un poco antes de llegar a la rama robusta que hacía tiempo la soportaba, aún aguantaba su peso (estaba bastante delgada en realidad). Vislumbró el parque desde allí, serena y tranquila. Respiró hondo y sonrió. Una lágrima de emoción cayó por su mejilla. 

Tosería, se cansaría y le faltaría el aire. Tendría problemas con la comida, sufriría operaciones e ingresos varios, tendría bajones anímicos y se cabrearía con el mundo varias veces al año durante su vida… Pero siempre le quedaría aquel rincón de aire puro, donde descansar y coger fuerzas. Siempre le quedaría su pensamiento de nunca tirar la toalla y luchar contra lo que se contrapusiera. Le daba igual lo que viniera, ella iba a ser siempre fiel a si misma, iba a jugar las cartas que le había tocado en la vida lo mejor que sabía, y estaba convencida que, de alguna manera, ganaría. Porque fueran muchos o pocos años lo que tuviera de existencia, de una manera u otra, iba a ser feliz mientras pasara por esta vida.... La vida era un regalo  y no estaba dispuesta a desperdiciarlo.

Y de alguna manera no cambiaba tener Fibrosis Quística, puesto que le había hecho ser como era, pensar como pensaba, amar como amaba, a la vida y a las personas. Y eso, no lo cambiaba por nada.

Porque tú respiras sin pensar, pero  hay muchos niños, jóvenes y adultos que no piensan más que en respirar.


24 de Abril, día Nacional de la Fibrosis Quística. 




3 comentarios:

  1. Nuevamente me ha encantado la historia que describe perfectamente la vida de los fiquis, unos más responsables, otros más inconscientes y ajenos a su enfermedad.
    Pero como bien dices cada uno tenemos que jugar las cartas de esta partida que nos ha tocado vivir, e intentar ser lo más felices posibles.
    De nada sirven autocompasiones si no para perder el tiempo que en nosotros es un metal precioso y escaso.
    Yo creo que podemos y debemos ser felices con lo que nos ha tocado vivir.Lo contrario es no saber jugar la partida de la vida que tenemos.Un abrazo y ánimo a todos los fiquis

    ResponderEliminar
  2. Me he quedado sin palabras. Creo que mejor no se podria haber escrito. Animo y mucha fuerza para los fiquis

    ResponderEliminar
  3. A veces me he preguntado cómo hubiera sido la vida de mis hermanos. Y por eso me gusta seguir tus triunfos, Sofía. Probablemente hubiera sido como la tuya, con días buenos y días malos. O sea, una vida... humana. Como la de todos. Yo nunca podré correr un maratón. ¿Y qué? Un beso enorme. ;)

    ResponderEliminar