Nos dijeron que íbamos a dolernos. Pobres los que no creyeron que vivir con dolor nos haría más humanos.
Nos dijeron que la sangre sería nuestra compañía, lo que no pensaron es que aún con las espinas seguiríamos brotando pétalos.
Nos dijeron que íbamos a ahogarnos. Ilusos aquellos que no vieron que aprendimos a aprovechar cada soplo de aire con nuestras propias manos.
Nos dijeron que la sal dejaría la herida en carne viva. Lástima que no sabían que eso nos sanaba por dentro.
Que pena que no creyeran en nosotros. Porque nosotros sí lo hacemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario