Quiero enamorarme de tus miedos, no de esa sombra que
proyectas en el espejo. Quiero que apartes tus virtudes y que me enseñes tu
verdadero reflejo. Más allá de tu ego. Más allá de tu Yo.
Quiero besarte cada
vez que estés triste. Y abrazarte, como hace mucho tiempo no abrazo a nadie.
Eso quiero. Quiero sentirte cerca aunque estés lejos. Y pensarte con una
sonrisa y no con una lágrima al fondo de mi cristalino aferrándose por no
saltar. Es muy simple lo que quiero.
Quiero que me mires y olvides otros nombres, que me beses y
no recuerdes otras bocas. Quiero que mis sábanas apaguen el olor de anteriores
historias. Que tu mirada, sin palabras, me susurre canciones al oído. Y que no
haga falta nada más.
Quiero imborrables tardes en el parque, interminables
atardeceres frente al mar. Quiero que me beses y tu sonrisa sea imposible de
borrar, ni por el más oscuro humo de tu cigarro. Quiero observarte sin decirte
nada. Y decirte todo sólo con mi calor cada mañana.
Quiero mirar tus ojos y contemplar tu corazón. Que me des la
llave del inquebrantable camino de tus secretos, de tus alegrías, de tu más
recóndita emoción. Quiero nada y todo en el mismo cielo, si es contigo. Darte
la mano y regalarte mi interior.
No es amor lo que siento, creo.
Sólo quiero todo de ti, todo contigo.
Chica Salada

No hay comentarios:
Publicar un comentario