Y pensarte
esta tarde en los rincones en los que reflejado te he visto. Sonrojarme y caer,
distraerme, descubirme con los ojos despiertos, soñando. Fingir mutismo.
Mantengo
el control de mis instintos pero no dejo de imaginar lo que no fue y pudo haber
sido. El sabor de unos labios que rozaron el cigarro que quedó sin prender, aún
esperando. La historia que antes de empezar ya era olvido.
Y aun
así recuerdo lo que no hicimos. El sol
asomado entre las nubes en días de granizo. Las distancias acortadas por
momentos sedientos de agua, que quedaban sin comprender, para evaporados, acabar
extintos.
Tiempo
que no es tiempo, quizás, más de lo que una vida espera y puede haber exigido.
Siempre que valga la pena, siempre que haya una meta que justifique el camino.
“¿Y por
qué hablas siempre de amor?” Me preguntan. “Estaré enamorada”, digo.
Chica Salada
Chica Salada
¡Que bonito!
ResponderEliminarPero cuando se quiere a alguien, siempre hay que luchar. La vida son dos días y puede acabarse en cualquier momento.
Mejor arrepentirse de algo que se ha hecho, que de algo que no llegaste a hacer.
¡Un beso!