Creo que la vida es un continuo aprendizaje. Aprendes y te levantas. Caes de nuevo, y vuelves a aprender. Tropezarás mil veces con la misma piedra y, si se te olvida sortearla alguna vez, la vida se encargará de devolvértela. Hasta que la aprendas a saltar. O vuelvas a caer.
Miras atrás y te das cuenta de todos los aprendizajes de tu ser. Desde que naciste, lo que te ha ido enseñando tu camino, y las personas que estuvieron en él. Las ilusiones que cayeron, las promesas que se rompieron. Las palabras que se desvanecieron. Las frases bonitas que no fueron acompañadas de un hecho. Ese "te echo de menos", y que no hicieran nada por volverte a ver. Ese "te quiero" pero "no puede ser". Esos enfados sin argumentos que provocaron muros y trechos entre personas que realmente no se querían enfadar, y que ahora se echan de menos. Esos orgullos mal justificados que ganaron a la amistad, al amor o a simplemente la generosidad. Esas barreras que hemos aprendido a crear a nuestro alrededor, aislándonos del mundo. para vivir "en paz".
Y echas la vista atrás, y te das cuenta de que la gente se va. Y de que algunos no volvieron. Queda sólo el amor y los abrazos que te dieron. Los besos. A veces la distancia física o sentimental hace que se pierda todo eso. Entonces, ¿qué queda de esas personas, que un día fueron importantes para tí?
Muchas veces planeamos en nuestra mente conversaciones que no llevaremos a cabo. Quizás por miedo. Quizás por temor a que nos hagan daño. A veces nos quedamos quietos, por miedo tal vez a dar un paso en falso. A cometer una estupidez, a que todo acabe mal o a sentirnos defraudados. No disfrutamos de la vida y andamos esperando algo abstracto, indeciso, a veces en vano. Sin caer en la cuenta que el Destino no va a venir a servirnos, que tenemos que ser nosotros quienes lo construyamos.
Todas esas cosas que un día quisiste hacer, y no hiciste. Todas esas aventuras locas que quedaron en un cajón de tu recuerdo, olvidado. Esas palabras atrevidas, o cariñosas, que podían haber evitado tantas cosas. Esas miradas que se escondieron para que no se cruzaran con otras.... Esos abrazos que nos aguantamos. Esas ganas de descolgar el teléfono y llamar a la persona que nos vuelve loca. O al amigo de toda la vida. A tu madre o a tu padre. Da igual. Todas esas acciones que hicimos, o no hicimos, y nos hicieron perder experiencias y personas.
La vida es un continuo aprendizaje, y yo he aprendido que puedes llegar a arrepentirte de lo que haces, pero te arrepientes mucho más de lo que queda sin hacer. Que en la vida hay que arriesgarse y que no te lleva a nada un "no sé". Que las cosas se esfuman, los trenes pasan y lo coges o no lo coges, pero no va a retroceder. Que el esfuerzo da pereza, pero siempre tienes recompensa. Que no se puede ser débil y hay que pensar en uno mismo, forrar tu corazón para que no puedan pisotearlo a su gusto. Pero que también hay que dejar un margen de flexibilidad, si de alguna manera quieres seguir siendo humano y que alguien pueda penetrar en él. Que los sueños nos alimentan pero no podemos vivir en ellos, siempre hemos de tener la cabeza donde los pies. Pero que sin la esperanza el corazón muere, y eso es lo último que debemos perder.
Que no quiero mirar atrás y arrepentirme de las palabras que no dije o los besos que no dí. Aunque fuera peligroso, aunque me pudiera el orgullo o aunque todo estuviera en contra. Porque era lo que sentí. Y nunca me hubiera perdonado no haberlo hecho. Perdiera o ganara; aprendí.

Que la vida está para vivirla y esta es la forma en la que quiero vivir.
Y no me arrepiento de lo hecho.

¡No puedo estar más de acuerdo contigo!
ResponderEliminarYo también soy de las que dicen que mejor arrepentirse de hacer algo, que de no haberlo hecho. Y que a su vez, no hay que arrepentirse de nada, porque lo hecho en su día, era exactamente lo que queríamos en ese preciso instante.
Y si, a veces nos hacen tanto daño, que acabamos cerrándonos al mundo, pero cuando nos volvemos a abrir, descubrimos el tiempo que hemos perdido estando cerrados al mundo... A veces necesitamos perdernos en nosotros mismos, para aclararnos las ideas.
Lo que añado es que yo creo que de alguna forma si que pienso que estamos "destinados". Piensa por ejemplo la forma en la que nos conocimos :)
Uno elije su destino, si, pero como dices al principio, la vida se encarga de ponernos personas o cosas por el camino, volvérnoslo a poner otra vez al cabo de un tiempo "por casualidad"... No creo en las casualidades, todo pasa por algo.
Como dices, ¿qué queda de esas personas, que un día fueron importantes para ti? Por experiencia te puedo decir, que por mucho tiempo que pase, si realmente es importante para ti, la vida te la acaba volviendo a poner por el camino de la forma que menos te esperes.
Así que hay que luchar por lo que realmente queremos, pero si de verdad es para nosotros, de alguna forma, volverá. O de alguna forma, cogerás el impulso para hacerlo volver :)
Muy buena opinión, Sara =).
ResponderEliminarEstoy de acuerdo totalmente en que las cosas pasan por algo, por ello no creo que debamos arrepentirnos de lo hecho, porque como dices, las casualidades no existen y si algo pasó, o no pasó, por algo sería. Te doy la razón en que hay cosas que volverán a ti si realmente fue importante; que la vida da mil vueltas y si has de seguir un camino, te lo pondrá delante.... Pero también creo que por mucho que nos lo ponga, somos nosotros los que hemos de elegir seguirlo. No podemos conformarnos con la actitud pasiva ante la vida de "será lo que tenga que ser", porque en mi opinión será, sí, pero nosotros también hemos de contribuir a que sea.... No sé si me explico x).
Enfin, supongo que la vida, poco a poco, te enseña a discernir =)
1besito!