Te fuiste, con esa sonrisa que acompañaba mis noches, con
esas caricias que dibujaste en mi cuerpo, con ese ciclón de sensaciones, con
ese ciclón de sentimientos. Te fuiste, y me
robaste tus ojos, y tu mirada. Esa que abrasaba con sólo cruzarla. Con solo
mirarla desde lejos. Esa mirada que calaba tan hondo que hasta me enamoraba.
Esa mirada que ahora
sólo queda en mi pensamiento.
Te fuiste, y me alejaste de tus besos, que quedaron flotando
en un olvido sin nombre, y los busco en los rostros de otra joven, de otros
labios, de otros sueños. Te fuiste, y te llevaste las quimeras de mis noches, el
calor de mi cama, que aún pregunta por tu nombre. Por los rizos de un cabello
que antes surcaba mi almohada y que ahora no encuentra dónde.
Y aún recuerdo tus pasos perdiéndose en el firmamento, y yo
llamándote a voces, gritando tu nombre, surcado en llantos. En lágrimas rotas y
de quebranto, buscando a la desesperada encontrar la manera de no dejarte ir…
Aún la busco, y por eso canto.
Te fuiste, y me dejaste encadenado a tu recuerdo, a unos
besos de otro cuerpo, a unas caricias sin nombre y unos labios que no bebo. Y tu mirada aún quedó en el firmamento, flotando
en las nubes de mi pensamiento, imaginando que volveremos a encontrarnos y que
podré darte todo aquello que te debo.
Y esa mirada... que ahora sólo queda en mi pensamiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario